lunes, junio 27, 2011

Dia 9 - 27 de Junio

Comenzamos un nuevo día hoy ya en competición y nos levantamos por inercia mucho antes de que el despertador suene, no sabemos si porque amanece antes que en España o de la emoción de tener que competir. La cuestión es que estamos en Juegos y esto ya está aquí. 

Bajamos a desayunar y tomamos el autobús a las ocho y media con nervios y con preguntas tales como "vamos a recoger las medallas" pero al unísono los atletas rectifican a su compañer@ y puntualizan que primero hay que competir con otros paises.

Llegamos a la instalación siendo conscientes que tenemos que jugar a las once y cuarto pero tenemos que introducir a los atletas en cámara de llamada media hora antes, pero no sin antes, subimos al primer piso y analizamos lo que debemos de hacer para poder competir: "si tenemos el peto de color rojo y nos marcan la bándera roja, tenemos que coger una bola roja y tirarla". Esta frase se machaca y se entiende a las preguntas que cuestiono, pero otra cosa es la competición.


Jugamos contra Rusia y mi posición en la pista siete es casi testimonial... o debería de haberlo sido....

Empieza Rusia tirando el boliche y tirando la primera bola, y uno de nuestros atletas empieza a tirar bolas hasta que se queda sin ellas de su color. De los tres arbitros que tiene el juego (uno para que no pise la línea de lanzamiento, otro para comprobar que las bolas estan paradas y otro con las banderas que indican el color que tira a continuación) las bolas erróneas las saca fuera y entonces llega el momento de llamar a los entrenadores para comunicarnos cuales son las reglas y que los atletas sean capaces de aceptarlas. 

Comienza nuevamente el siguiente turno de juego y nos toca tirar a nosotros con color rojo. Tiramos bola en vez de empezar con boliche, se rectifica y se inicia. Tiramos boliche y a continuación empezamos tirando la primera bola. Cambia la bandera para pasar turno al equipo de Rusia. Seguimos tirando nuestras bolas pese a la indicación del arbitro. Eso creía el atleta que había que hacer (como en preliminares) ya que uno de nuestros chic@s coge una bola sin tirar el boliche, ... y otra ... y otra ... y otra hasta que se queda sin bolas. Las entrenadoras rusas se dirigen de forma airada en busca del juez de pistas y nos llama a todos. Nos da tiempo muerto y nos permite que hablemos con nuestros chicos y que comentemos las reglas de la bandera y cuando deben de tirar. Una vez puntualizado todos estos detalles nos disponemos a continuar la partida pero no sin antes haberme hecho un nudo en el estómago al darme la impresión de que pareciera que era una situación provocada ya que ganábamos cuatro a cero.
 
El partido acabo bien, para nosotros, ganando ocho a cuatro, pero con un mal sabor de boca al haber comenzado con mal pie.

Los padres de algunos de nuestros atletas llegaron al rato y se pudieron contagiar de este espíritu y este deporte que sorprendentemente acoge a los deportistas con capacidades más limitadas pero por el contrario tiene una cantidad de reglas que han de cumplir dignas de un maestro de ajedres (esta es mi interpretación).


Me dispongo a mirar la pizarra donde tenemos los resultados y los próximos partidos y al instante vemos que tenemos un partido con lo que vamos corriendo a cámara de recogida de atletas. 




Una vez entregados nuestros deportistas procedo a solicitar que me asignen  una persona que me acompañe para poder atender las necesidades de mis atletas, además de que hablara español.


Tras un retraso de casi una hora, comienza la competición en la pista nueve. Nuestro rival, los anfitriones del próximo mundial de invierno en 2013, Korea. 


Tras un apretado marcador se decide en la última tirada la bola y perdemos cuatro a cinco para Korea. Marchamos hacia el hotel donde tendríamos una tarde tranquila relajada con ducha y siesta a demanda.


Elaboramos un paquete de ropa para lavar con todo lo que hemos acumulado en estos nueve días, eso sí, tras alguna lavada manual de la ropa.


Antes de la cena procedemos a dar un paseo por la inmediaciones, que se convierte en un esquivacoches ya que aquí los coches los suelen dejar en cualquier lado y sobre todo en la acera. Dato curioso el que nos decía José Luís del equipo de golf de España. Cuando un coche está mal aparcado en vez de tener el ayuntamiento un servicio de grua, el policia te quita la matrícula con lo que para circular tienes que ir a recogerla además de pagar la correspondiente multa. Pero claro, hecha la ley, hecha la trampa y los griegos de cada coche tienen un juego de matrículas de recambio. 

Además y como dato curioso, en la ciudad se limita la circulación de vehículos alternando semanas para los coches con matrículas pares o impares. Pero esto también tiene solución ya que en las casas suelen tener dos coches con matrículas alternas.

Cenamos y nos disponemos a descansar para continuar al día siguiente con la competición por equipos.


PD: Mañana, más fotos.

2 comentarios:

José dijo...

ANIMO CAMPEONES NO PASA NADA POR PERDER UN PARTIDO, TAMBIEN HABEIS GANADO OTRO.POCO A POCO LLEGAREIS A LA FINAL CAMPEONES.

EMILIO dijo...

Cuando os acostumbréis a esa muevas pistas, se van a enterar, lo buenos que sois, pero en fin hay que ser solidarios y todos tienen que ganar.