lunes, octubre 22, 2007

3 de Octubre

Este día se presentaba duro, ya que nos separábamos del grupo y no íbamos a volver juntos hasta dentro de una semana. La despedida se hizo dura pero nos aguardaba el mayor reto, y por lo que veníamos a la olimpiada: a competir. La primera despedida la hicimos de Benito, nuestro interprete todos estos días, que hicimos con él una amistad que perdurara por siempre. La segunda y más sorprendente fue la de las dos voluntarias asignadas a nuestro grupo, que si bien hablaban el inglés, nos habíamos dirigido a ellas en contadas ocasiones, no así los chicos, siendo la despedida muy emotiva y sentida. Me causó una profunda impresión ver la manera en que lloraban ZhanYan y Caroline, pero sabríamos de ellas más tarde. Esa mañana nos llevaron con nuestra bicicletas y maletas al programa de salud, pero sólo nos daría tiempo a poder pasar la zona de podología, ya que nuestra interprete nos dijo que teníamos que salir en menos de una hora. Tras esperar un rato en el autobús a otro país, nos dirigimos con nuestra nueva intérprete Sofía y con los seis voluntarios asignados al grupo a nuestro crucero en ferry hasta la isla de Chonming, donde nos aguardaba la competición de ciclismo. Tras una hora de ferry, llegamos a la isla y tomamos al autobús que en menos de cinco minutos nos llevó al hotel, donde nos aguardaban nuestras maletas y en espera de ver donde estaban las bicicletas. Nos dijeron que las llevarían a la zona donde se guardaban y esperamos con intranquilidad. Hasta la fecha, todos los chicos preguntaban cuando iban a coger la bicicleta y tras saber que esa tarde podríamos ir a montar, preparar las bicicletas y entrenar con ellas, vimos sus caras de impaciencia. A mi me quedaban todavía muchas dudas, si habrían llegado bien, si tendría algún sitio para ello, no me preocupaba por lo demás ya que llevé una bolsa con herramientas y demás. Tras la comida, llegaba la hora de montar y ver las bicicletas y cuando llegamos al Area of bicycles, me quedé alucinado. Delante nuestra estaban las 183 bicicletas montadas en perfecto orden. Fuimos al hotel a por los cascos que los habíamos dejado allí, olvidados de la emoción y dieron su primera vuelta en bici en China. Por la tarde nos amenizaron con una cena-espectáculo de lujo, con distintos números tanto acrobáticos como cómicos, pero el que más nos impresionó fue uno de "cambio de caras".

No hay comentarios: